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dimanche 28 février 2010

Atrapada



Mano que aprieta y abrazo que envuelve
Beso que endulza y dulce silencio
Silencio que respeta y palabra que consuela
Mirada que acaricia y caricia que atrapa
Lágrima que recuerda y recuerdo que alegra
Alegría que contagia y sonrisa que perdona
Tristeza que emociona y emoción que perdura
Camino recorrido y sendero por recorrer

Ritmo de lluvia y canción que sorprende
Sorpresas continuas y admiración sentida
Sentimiento que une y unión que satisface
Momento bello y bella nostalgia
Nostalgia de ayer y deseo de mañana
Deseo que subyace y sueño eterno
Eterno amor que no pudo ser

jeudi 10 avril 2008

¡Quiero ser interesante!

Todos en un momento determinado hemos coleccionado algo, e intercambiábamos aquellos objetos repetidos con nuestros conocidos o compañeros.
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La mayor colección son los instantes de vida memorables, y a pesar de tener momentos de aislamiento pactado con la propia conciencia, que nos ayuda a ver realmente como somos, nos relacionamos con los demás porque nos aportan muchas de las cosas que necesitamos para sentir nuestra propia vida: amor, amistad, talento, seguridad, confianza, diversión, y sobre todo energía para alimentarnos y llegar a ser mejores personas.
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El interés que podemos despertar en los demás es la mejor caricia, el mejor regalo intangible recibido.

samedi 14 avril 2007

Grandes conquistas

Generalmente la gente piensa en su existencia, por las cosas que hizo o que no ha hecho, (y que probablemente nunca hará), ante las grandezas de la vida: éxitos profesionales, proezas humanas, viajes fantásticos, etcétera. No suelen ser sencillas.
Yo, sin embargo, me podría pasar la vida hablando de pequeños instantes, de simples miradas, torpes anécdotas. Necesito más tiempo para recordarlas, que el que tuve al vivirlas. Y no permitir que se queden en el pasado, o que cambien con el tiempo. No quiero que cambien mis recuerdos, ni para mejorarlos siquiera. Quiero retener ese olor a libro de texto nuevo, esa sensación de sábana recién cambiada, mantener aquél beso de “a dormir, que mañana hay cole” en la frente. Volver a llorar con la misma película.
Sinceramente prefiero recordar aquélla mirada sobre mí, con los ojos cerrados y el suave tacto de su mano sobre la mia. Y pensar que sigue aquí, ahí, allí. Dónde sea.

mardi 3 avril 2007

Con la luna en mi mano


¿Quién no recuerda esos años de infancia en los que estábamos a menudo "con la cabeza en las nubes" o "pensando en las musarañas"? Eso nos decían, y en realidad no era cierto: estábamos recorriendo el mundo más allá de los estrechos límites del pan y chocolate, los deberes y el levántate ya. Estábamos formando ya nuestros sueños, que aunque pocos se hicieron realidad, nadie nos los podrá quitar. Casi sin esfuerzo podíamos tener el mundo a nuestros pies, y la luna al alcance de la mano.
No recuerdo en que momento dejé la infancia. Lo que sí puedo asegurar, es que en infinitas ocasiones, sigo con la cabeza en las nubes. Sigo recorriendo mi mundo y formando mis sueños.

dimanche 1 avril 2007

Un paseo por el parque


Apenas faltan pocos minutos para las cinco. Para ella, una eternidad que compensa intentando controlar el ritmo de su corazón mientras transcurren.
Cuando pasean, le gusta cogerle del brazo y sentirse segura al estrecharse contra él. Cuando nota el suave balanceo del roce de su mano.

A él le gusta que apoye su brazo sobre el suyo, cuando caminan juntos por la calle. Le emociona sentir el calor que desprende. Se miran a los ojos en repetidas ocasiones, ella tropieza con las ilusiones de él, y sonríe. Él prorroga el siguiente paso, mientras se pierde en sus ojos brillantes y tranquilos.

El mundo se detiene en ese instante. Sólo él. Sólo ella. Y el sol parece querer unirse, manteniendo sobre ellos, una luz especial, que provoca una escena en colores sepia.

Tras cruzar el parque, se detienen, él le coge las manos, ella busca esconder su sonrisa. Él se acerca y ambos se dan un rápido beso en los labios. Y a ella se le escapa una caricia sobre el rostro de él.

Retoman el camino de vuelta a casa, el hechizo de ese beso queda grabado en el cosquilleo que recorre sus cuerpos. Ríen de mil cosas, hablan de otras tantas, sueñan con su futuro.

En la puerta de casa, él le cierra los ojos con su mano, y le brinda un nuevo beso, que le acompañará hasta que vuelvan a verse, y se junten sus manos y sus brazos en otro tierno abrazo. En un nuevo encuentro, mañana a la misma hora, en el mismo lugar.

Ella le ve alejarse, dubitativo, sin ganas. Y no entrará en casa, hasta que él no doble la esquina y escape a su mirada. Una vez dentro, se mira en el espejo de la entrada, arregla un par de horquillas desprendidas, y tras dejar su bolso, entra en la gran sala, donde dos de sus nietos están jugando con el perro.

jeudi 29 mars 2007

Papiroflexia mágica


Compararía el ejercicio de escribir en este blog, a hacerlo en una cuartilla, doblándola hasta conseguir formar un avión que gracias a un impulso mágico lograse sobrevolar miles de kilómetros sin llegar a aterrizar nunca.

Ahora reconozco que este espacio aspira a ser leído por vosotros: lectores casuales, turistas de íntimos rincones, navegantes de emociones desconocidas.
A que incluso halléis en él algún sentimiento compartido, quizás también confortables sensaciones, o simplemente amables sonrisas, que de alguna manera os comprometa emocionalmente a volver de nuevo y recorrer con curiosidad los objetivos de mi “dulce melancolía”, de mi persona.

En definitiva sólo pretendo agradar, compartir, reflexionar con un puñado de palabras torpes pero fieles a mi forma de ver y de sentir, que lejos de ser un ejemplo para nada ni nadie, al menos son honestas y sinceras.

Este lugar, en su infinita inocencia y humildad, se cree capaz de aportar un minúsculo grano de arena y conmover a quienes como yo, crean que todo no está escrito, que algo más se puede añadir para no acabar con todo el amor y la belleza con la que nació el mundo, reivindicando la verdad, y la bondad que aún nos pueda quedar para intentar que la vida no parezca poco a poco, un laberinto hacia un inevitable y desalentador holocausto personal.

Y en esa ardua labor me encuentro, ilusionada, mirando de vez en cuando a mi alrededor para comprobar quiénes de vosotros me acompañan, queriendo pensar que cada “puntito rojo” pueda ser reflejo de no caminar sola.
Y acompañando a quien me encuentro por el camino.

jeudi 8 mars 2007

Colores de mi niñez


Llegar a la madurez tiene numerosas ventajas. Ofrece la oportunidad de trasladarte a los recuerdos más simples y nimios de tu infancia y a disfrutar o a sentir la nostalgia con ellos.
Inolvidable nuestra “Enciclopedia”, único libro de consulta a veces heredado de los hermanos mayores, y aquellos cuadernos "Rubio” conocidos como caligrafías; había de distintos niveles de dificultad, del 1 para párvulos, tipo calco, al 15 escritura inclinada para mayores, y en la contraportada venían las instrucciones de como coger el lápiz o pluma.
El bolígrafo de diez colores superó al ya increíble de tres. Sus colores rojo, azul marino, verde, naranja, marrón, azul celeste, rosa, violeta, negro y verde oscuro fueron las delicias de niños y niñas de la época. Acabó con la estética aburrida y simplona de las redacciones, dictados y otros trabajos escolares. Tener un bolígrafo de estas características, levantaba las envidias de los compañeros de clase.
... Y llegar a casa para, por supuesto después de hacer los “deberes”, jugar unas partiditas con “los juegos reunidos Geyper” o al parchís con papás , hermanos y amigos.
Nuestros hijos o nietos aprenden a coger y mover el ratón, a buscar fuentes y formatos, todos los trucos para salvajemente torturar al contrarío en la “Play”. Los colores que conocen son los del “magic: the gathering” y si te mandan un mensaje por el móvil o dejan un post-it en la nevera piensas por un momento: un cuaderno de aquellos no les vendría nada mal.
¿O debería ser yo la que aprenda ese lenguaje ininteligible, y a saltar como una cabra con el X, correr con el Y y agacharme con la #, para que no me rebanen la tapa de los sesos?