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vendredi 6 juillet 2012

No nos engañemos



LUCÍA ETXEBARRIA

Sábado por la noche. Me pillé la mano con la puerta de la cocina (soy muy propensa a los accidentes domésticos: soy sagitario y no tengo “conciencia de pericuerpo”). Me presenté sola en el hospital de Sant Pau porque mi compañero se quedaba a cuidar de mi hija. Me pasaron a la sala de espera. 
Allí había una niña, venga a llorar. Le pregunté su edad. Tenía 18 años, estudiaba en Barcelona, tenía una otitis. Llevaba dos horas allí. Su familia estaba en Girona. Yo sé que las otitis duelen muchísimo, he pasado alguna. Pero creo que también lloraba porque estaba asustada y sola. Me presenté ante la enfermera. Le dije que por favor le dieran un calmante a esa chica. Me dijo que como enfermera ella no podía administrar nada sin autorización del médico. “¿Y dónde está el médico?”. “Ocupado, y aún puede tardar horas”. Y luego me miró: “Tú eres escritora, ¿no? Escríbelo. Cuenta cómo está la situación”. Y eso he decidido hacer.
Vamos a aclarar las cosas. No están haciendo recortes en sanidad porque la cosa esté así de mal, sino porque la sanidad es un gran negocio, y si se privatiza, al estilo de Estados Unidos, muchos se van a hacer multimillonarios.
Se podría recortar de muchas otras partidas.
Los toros se subvencionan: las fiestas taurinas nos cuestan 564 millones al año en subvenciones.
Los clubes de futbol también, de forma indirecta. Deben 750 millones a Hacienda y 11 millones ala Seguridad Social. De hecho, la UE ya ha propuesto investigar al fútbol español por presuntas ayudas del Estado.
Se podría eliminar los sueldos y pensiones vitalicias y prohibir por ley que los expresidentes cobren de la empresa privada a la vez que disfrutan de su pensión vitalicia: González y Aznar siguen sin renunciar al sueldo de 80.000 € mientras reciben altas retribuciones de Gas Natural y Endesa, por ejemplo.
Se podría prohibir que un político cobre del Estado y de la empresa privada: Acebes cobra del Congreso y de Iberdrola, por ejemplo.
Se podría recortar sueldos de cargos políticos. Si un ciudadano tiene que cotizar 35 años para percibir una jubilación, no veo por qué los diputados lo hacen a los siete, ni por qué no tributan un tercio de su sueldo del IRPF, como hacemos los demás.
Se podría endurecer las penas contra el fraude fiscal. El 72% de este fraude proviene de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, y de la banca. Ahorraríamos90.000 millones de euros.
Se podría eliminar el concordato con el Vaticano. El ahorro final estaría entre los 6.000 y los10.000 millones de euros. Jesús predicaba la pobreza, y la Iglesia se debe mantener mediante las aportaciones de los fieles, como ya dijo el propio san Pablo.
Esa niña que lloraba en urgencias podría ser su hija. Peor aún, usted podría padecer leucemia. Y si la padeciera, un seguro privado no le ayudaría, porque los mejores especialistas están en la Seguridad Social. Lo sé porque se trata de una enfermedad que he vivido de cerca.
Usted que me lee: tome conciencia, por favor. El fútbol es un negocio. Los toros, una tortura. Los gastos del Congreso, un lujo innecesario. Las pensiones vitalicias, una enorme falta de ética. La fe es una opción. Pero la salud es un derecho.

LA VANGUARDIA  Magazine | 10/05/2012 

jeudi 15 mars 2012

vendredi 9 mars 2012

Lo que quiero ahora




ÁNGELES CASO


Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.
La vanguardia - Magazine | 19/01/2012.

Lo que quiere ahora, lo que queremos todos, aunque aún no seamos conscientes de saberlo. Gracias Ángeles por la reflexión, y gracias a ti, Mª José. ¿Nos vemos?

dimanche 4 juillet 2010

Peligro: rebajas


Todos tenemos conocidos que viven bajo el lema "Cuando la vida se pone difícil, las dificultades se van de compras". Tengo una amiga que cuanto más agobiada y estresada está, más tiempo y dinero gasta distrayéndose en los centros comerciales y tiendas de última moda. El resultado es que pasada la euforia inicial, una vez en casa, a los problemas que tenía se le añade el de culpabilidad y depresión post-compra por el sentimiento de haber derrochado un dinero que quizás no le sobraba, y que verdaderamente lo adquirido no sirve para nada.

No me cabe la menor duda de que comprar algo que te gusta es maravilloso, pero solo durante un breve período de tiempo: es una felicidad transitoria.
Hay cosas que quieres y cosas que verdaderamente necesitas. Y no es fácil averiguarlo.

Así que esta semana, cuando se te pase por la cabeza visitar los centros por las tan ansiadas y esperadas rebajas, pregúntate: ¿Por qué quiero esto?. Si la respuesta es porque de verdad lo necesitas, lo puedes pagar sin crear un desequilibrio en tu tesorería, te va a aportar un placer duradero, adelante, satisface el impulso. Si la respuesta es que estás matando el aburrimiento, la soledad, el estrés o algún vacío en tu vida, sé realista: la felicidad se esfumará, pero los recibos de la tarjeta de crédito te pondrán en una situación problemática añadida y los objetos ocuparán un espacio valioso en tus armarios.

samedi 19 décembre 2009

En estas fechas...

... no nos olvidemos de nuestros mayores, estén donde estén.

!Feliz Navidad¡.

dimanche 25 janvier 2009

Sobre el tiempo perdido

...y sobre esos silencios que derrumban conciencias y desenmascaran con dureza la aparente felicidad y estabilidad de una sociedad que no admite, en el fondo, comportamientos en contra de lo establecido.

Philippe Claudel, ha conseguido pintar esta pequeña maravilla, que es “Hace mucho que te quiero” y sin menospreciar a Barbara, Jean Louis Aubert. borda esta melodía.

  • Dis, quand reviendras-tu,
  • Dis, au moins le sais-tu,
  • Que tout le temps qui passe,
  • Ne se rattrape guère,
  • Que tout le temps perdu,
  • Ne se rattrape plus

mercredi 21 janvier 2009

Heráclito

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Uno de sus textos dice: "Espera lo inesperado o no lo encontrarás, porque no deja rastro". Cada circunstancia accidental, por tanto, implica una oportunidad de encuentro, una invitación ( a una lectura por ejemplo).

Ideas previas todos tenemos, se llaman prejuicios. Deshacer esos prejuicios, es lo que constituye la cura de humildad: reconocerlos, identificarlos. En tal caso, como toda lección, nos enseña.

jeudi 15 janvier 2009

Requiem por las palabras


Son las que dan forma a nuestros sentimientos más íntimos, definen nuestros propósitos, coronan nuestro logros personales, y son nuestra moneda en la comunicación. Mediante ellas nos conocemos, nos relacionamos, crecemos y maduramos: las palabras.

Por desgracia (desde incluso la imprenta), las nuevas técnicas de comunicación las han deteriorado. Ahora salen expelidas por dispositivos electrónicos a velocidad vertiginosa. Ya no es la reina de nuestras cavilaciones, su marcha no es tan lenta, y encontrar un espacio entre ellas, ese espacio mágico, a veces en forma de susurro, ha desaparecido.

Un minuto de silencio por aquellas, ya desaparecidas, palabras.

mercredi 7 janvier 2009

Peregrinando

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Ahora sé que viví en un paraíso: mi pasado. Sé que fui expulsada de el sin haber cometido torpeza o pecado alguno. Y sé también que nunca habrá la mínima posibilidad de regreso.

No me siento, en absoluto, una fugitiva sino, en todo caso, peregrina que da vueltas, en espiral, con el radio creciendo un poco cada año, a ese tiempo cada vez un poco más mitificado.

Pero de tarde en tarde un recuerdo se impone y me retiene: un olor, un sabor, una música, un sueño... y tengo que batirme en retirada para no caer en una melancolía que es imposible compartir con los que me quieren y a los que, indudablemente, quiero.


dimanche 14 décembre 2008

jeudi 4 décembre 2008

Singles (o Impares)

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Las obligaciones laborales, la fragilidad en las relaciones humanas, el aislamiento personal en las grandes ciudades, los conflictos en las relaciones prolongadas etc, hacen que cada vez más personas decidan vivir de forma independiente, y así disponer de un máximo de libertad y un mínimo de obligaciones y cargas familiares.

Pero a pesar de los atractivos de la vida independiente, los “singles” no se sienten a gusto solos. Sobre todo a partir de cierta edad adaptan el “living apart together”, que se basa en una relación estable con compromisos de fidelidad, implicaciones mutuas ante problemas, compartiendo tiempo libre etc.. pero manteniendo el “tú en tu casa y yo en la mía” , y posibilitando poder tener actividades independientes y amigos fuera del ámbito de la pareja.

En un mundo tan cambiante, en el que el trabajo ya no es para toda la vida. En el que los coches, electrodomésticos, ordenadores etc, se cambian porque resulta mas económico y gratificante que repararlos (porque además quedan en seguida obsoletos).En este mundo, también resulta inevitable aceptar las nuevas formas de relación de pareja.
Puede que sea la nuestra, una sociedad de “conexiones” más que de “relaciones”. La idea de “relación” tiene hoy connotaciones negativas y con un cariz de atadura y obligación, y la de conectarse nos ofrece un universo de relaciones libres y temporales.
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No se trata de sentar cátedra, ni de postular como mejor una u otra opción. Mi reflexión sencilla sobre la visión de esta realidad, es pensar en el mundo que nos ha tocado vivir. Con características propias, ni mejores, ni peores que las pasadas, sólo diferentes. Procuraré sacar el mejor partido a esta única e intransferible aventura que es la vida.

mercredi 3 décembre 2008

Por derecho

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Wittgenstein en su Tractatus dijo: "De lo que no podemos hablar, debemos callar". En eso todos estamos de acuerdo a pesar de que se nos olvide y caigamos en el error una y otra vez.

Pienso que podríamos decir con el mismo derecho: de lo que no podemos hablar, no solo debemos guardar silencio, sino escuchar. Para poder después hablar.
Pero, por extraño que parezca, o incomprensible, es difícil saber escuchar; y mucho más aún, prestar atención y comprender todo lo que se escucha.

Es señal de que posees la rara capacidad de detener tu tiempo para dedicarlo a otros.

samedi 19 avril 2008

No lo entiendo

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Las parejas que no se entienden, se separan. Los padres y los hijos que no se entienden, se distancian. Los trabajadores que no entienden al jefe se buscan otro trabajo. Los empresarios que no entienden a sus clientes acaban arruinados. Los políticos que no entienden a los ciudadanos pierden las elecciones. Y los pastores que no entienden a sus ovejas, se quedan sin rebaño.


Cuando falla la esencia del entendimiento, que es la disposición para transmitir a otros nuestra energía y a la vez recibir la suya, sólo queda espacio para el aislamiento, ese moho en el que germina el orgullo sin causa, la tristeza y a veces incluso el odio.


Hay puertas que se nos cierran porque no sabemos abrirlas. Queremos tener la llave maestra olvidando que ésta lo es porque se adapta a los vericuetos únicos de cada cerradura. Entenderse para construir es la gloriosa capacidad de compartir inteligencia.


Pasa por saber razonar, escuchar y, cuando procede, aceptar y asumir, partiendo siempre de una premisa: en la báscula del entendimiento, jamás el peso de la razón estuvo exclusivamente situado en uno de los dos platos.

jeudi 10 avril 2008

¡Quiero ser interesante!

Todos en un momento determinado hemos coleccionado algo, e intercambiábamos aquellos objetos repetidos con nuestros conocidos o compañeros.
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La mayor colección son los instantes de vida memorables, y a pesar de tener momentos de aislamiento pactado con la propia conciencia, que nos ayuda a ver realmente como somos, nos relacionamos con los demás porque nos aportan muchas de las cosas que necesitamos para sentir nuestra propia vida: amor, amistad, talento, seguridad, confianza, diversión, y sobre todo energía para alimentarnos y llegar a ser mejores personas.
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El interés que podemos despertar en los demás es la mejor caricia, el mejor regalo intangible recibido.

samedi 8 mars 2008

Terribilizando


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Las películas de Woody Allen no sólo son divertidas. Escuchar los soliloquios de sus personajes y ser testigo de sus maquinaciones mentales atraen porque son sobre todo situaciones humanas. Y todos, o una inmensa mayoría, las hemos vivido en alguna ocasión. Uno de sus personajes puede tener un simple dolor de cabeza y de pronto empieza a imaginar estar desarrollando un tumor cerebral terminal.


Albert Ellis lo llamó “terribilizar”. Una gran palabra y una descripción perfecta de la preocupación obsesiva. A veces la estrategia inconsciente de acentuar lo negativo crea semejante parodia de la situación, y como si fuera uno de eso personajes del film, me río de mi misma (o conmigo), y me ayuda a cambiar de actitud, …. a pesar de haber pasado un mes verdaderamente angustioso, por la implantación del nuevo PGC y la aplicación de la nueva Ley.

mercredi 6 février 2008

Magique recette

Reentrada a la atmósfera (A quién habré oído o leído esto....)

Todos guardamos nuestras verdades indiscutibles. Generalmente basadas en nuestra educación, cultura, creencia, pasiones. Unas nos acompañan a lo largo de nuestra vida, otras las vamos perfilando e incluso llegamos a rechazar. Y por ello nuestras verdades idealizadas se tambalean: pasamos del amor al odio, de la creencia al agnosticismo, de aceptar a disentir. Lo único que hacemos es ajustar nuestras ilusiones y sueños a la casi siempre “triste” realidad: para poder seguir viviendo. La única verdad que nos reconforta es la nuestra, aunque no sea la única verdad.

Si al igual que se hace con los ingredientes de una receta pudiésemos detallar nuestro propio contenido, llegaríamos a la conclusión de que cada uno está hecho de la masa de su salud, sazonado con sus recursos materiales, macerado en sus conocimientos y horneado con sus propios valores.Estos cuatro ingredientes los vamos alterando a lo largo de nuestra vida, con fórmulas a veces heredadas de la cocina familiar y siempre redefinidas por la gran cocina de la vida.
¿Dónde radica pues el secreto de nuestra formulación? Definitivamente, en el horneado y cocción de nuestros valores.Unos salen crudos por falta de calor, otros quemados por exceso de caloría ideológica, algunos fríos porque se cortó la energía, otros destemplados por no haber regulado los tiempos. Salir calentito, tierno y sabroso de valores es lo que nos hace apetecibles como humanos.

mardi 17 juillet 2007

El lenguaje secreto de las miradas


El tema del lenguaje da mucho que hablar. Leo que la comunicación mejora cuando comprendemos que las palabras tienen múltiples significados, o ninguno en concreto. Probad a buscarlo en el diccionario. Una palabra lleva a otras, y estas a otras, y así sucesivamente, en un ciclo digno de Borges, que nos conducirá a su propio inicio. El sentido de las palabras, en cambio, está en nosotros mismos, en nuestra historia y nuestra forma de ver el mundo. Porque sentido es, al fin y al cabo, sentimiento.

“Una imagen vale más que mil palabras”. Y también se puede comunicar desde el silencio de una mirada.
Ciertas tribus africanas saludan con un Sawu bona -te veo-, al que se contesta con un Sikkhona -estoy aquí.


Con este signo corporal expresamos inconscientemente los sentimientos. En la mirada se imprime lo más personal de cada uno, con reflejos o matices que funcionan como letras y sílabas del lenguaje del alma. Son representaciones pictóricas impresionistas de un todo abstracto, invisible y que alberga tanta magia como misterio. Son las ventanas de nuestro espíritu, mirillas por donde uno puede espiar los sentimientos de las personas. Convierten corpóreo lo intangible. La mirada re-conoce.Las miradas fascinan por su encanto, por su transparencia, por su poder de enamorar en segundos, de cautivar en milésimas, y de pedir perdón en un tiempo que los relojes aún no pueden medir. Una simple mirada también puede destruir, herir, dañar... Fascinante el secreto oculto del lenguaje de las miradas.

vendredi 8 juin 2007

Diferencias

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Vislumbrar no es ver. Sin embargo, para un hombre en la montaña, una vislumbre del próximo metro del camino puede ser, en medio de la noche, más importante que una panorámica de todo el valle.

Llego a la misma conclusión al percibir un tímido susurro. Suelen acompañarlo palabras más nobles y emotivas que cuando usamos cualquier tono de voz elevado y normalmente innecesario.

Con la mirada puesta en el horizonte lejano, en aquello que está por llegar, seguramente me he estado perdiendo lo que ya ha venido. Tal vez el ruido no me dejo sentir su presencia.

samedi 12 mai 2007

Quatre-vingt-dix-neuf pour cent

“No sé”. Y lo que no sé, es si realmente quiero llegar a saber. A saberlo todo, claro. Porque nuestra capacidad de asombro mengua ante las certezas. Sin la incertidumbre no hay inquietud, no hay movimiento, ni ciencia, ni vida.

Y en lo poco que estamos, o mejor dicho, creemos estar seguros, siempre hay que dejar un mínimo resquicio de posible duda. El futuro es la mayor duda, el presente nos hace cuestionar la realidad, y el pasado nos dejó tantas preguntas sin contestar, que apenas caben y por eso muchas se escapan y olvidan.

Lo que también mueve el corazón, lo que nos hace más humanos, más sensibles, incluso más inteligentes por el esfuerzo mental, son las dudas. Me permito el entusiasmo de no estar segura absolutamente de nada, llena de interrogantes razonables, and I feel fine, como John.

Rectifico, me siento bien… al noventa y nueve por ciento.

mardi 17 avril 2007

Cazadores de nubes



Por el aire andan plácidas montañas
o cordilleras trágicas de sombra
que oscurecen el día. Se las nombra
nubes. Las formas suelen ser extrañas.
Shakespeare observó una. Parecía
un dragón. Esa nube de una tarde
en su palabra resplandece y arde
y la seguimos viendo todavía.
¿Qué son las nubes? ¿Una arquitectura
del azar? Quizá Dios las necesita
para la ejecución de Su infinita
obra y son hilos de la trama oscura.
Quizá la nube sea no menos vana
que el hombre que la mira en la mañana.
"Los conjurados"



Nos ha tocado vivir en un mundo que va a ritmo de TAV, demasiado deprisa; no podemos más que marearnos si apoyamos la vista en la ventana al exterior, para contemplar el paisaje. Por eso es necesario parar, aunque sólo sea un momento, y dejarnos llevar por lo irracional.

Yo, como prácticamente todos los niños, he buscado imágenes reconocibles en las “arquitecturas del azar”, como las definía Borges. Unas oscuras, con cierto aire tenebroso, y repletas de duendecillos. Otras multicolores, rodeando a las puestas de sol más espectaculares.

Es bueno vaciar la mente de pensamientos y llenarla con esa dulce blancura algodonada sobre fondo azul. Descubrir su perfil cambiante, sugerente y capturar los instantes efímeros, tan sólo aparentemente inútiles, es uno de los mejores ejercicios a practicar.

Decidido: me quedo contemplando las nubes..., un ratito más.