lundi 8 décembre 2008

En algún lugar de la memoria

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Apoyada sobre los codos, sosteniendo la carita con las palmas de la mano y estirada sobre aquella alfombra multicolor, la pequeña escuchaba atentamente a la anciana que, de forma pausada, le relataba una historia que había escuchado en otras muchas ocasiones.
Pero esta vez, la niña en vez de escuchar absorta, observaba los blancos cabellos, cubiertos por una redecilla y subidos en un pequeño moño a la altura de la nuca; miraba aquellos ojos ya opacados por el tiempo y la ceguera incipiente; las profundas arrugas en el rostro y las manos ásperas, manchadas por el paso destructor del tiempo.
Y así, mientras sus labios dejaban fluir suavemente las palabras, las manos se deslizaban diligentes sobre las agujas de hacer punto, en donde trazaba formas asimétricas, con lanas de brillantes colores bajo mi ayuda apenas media hora antes.
Percibía una sensación de dulce calor-frío que la recorría de arriba abajo; cuando la anciana la miraba, le sonreía y luego bajaba nuevamente la vista a la labor. Por momentos se quedaba en silencio, entonces la pequeña, sentía que la mujer la había abandonado por un instante, quien sabe si perdida en algún recuerdo que le traía la memoria... La pequeña quedaba en suspenso, mirándola con sus ojos grandes y curiosos, más callada aún, sin apenas respirar, como si temiera que cualquier ruido que pudiese hacer en ese instante, rompiera el encanto del recuerdo que ella imaginaba mágico, y seguía inmóvil formando parte de ese tranquilo cuadro.
Con suavidad y cuidado, una mujer más joven se asomaba por la puerta y las observaba con envidia; luego, con una sonrisa forzada en sus labios, cerraba la puerta tras de sí, para continuar con sus tareas diarias, quizás, ojalá, con el corazón inundado de la ternura que despertaba esa imagen.

3 commentaires:

Lluvia a dit…

Y es que brinda tragos de ternura este escrito y tu modo de relatarlo...Enhorabuena!!!!!
Mil sonrisas con doble sobredosis de ternura.
ANA

difistinto a dit…

Es increible las sensaciones que he sentido al leerte . Vine a agradecerte que te unieras como seguidor de difistintos y escribo con las manos en sudor, extremecida por la lectura.

Yo también te sigo y me alegro que decidieras este camino de escribir mas en tu blog.

Extremecedor escrito. Me ha impresionado tu talento para describir una imagen.

Tengo tanto que aprender de tantos escritores de blogger!!!

A partir de ahora, somos complices de leernos.

Muchos besos y mi pequeña admiración a tu particular manera de narrar.

MOn

Anzili a dit…

Me gusta leer esto, y más hoy, que vengo de ver una persona, mi madrina, anciana ya y enferma, en una residencia. Me ha impactado la imagen, hacía tiempo que no la veía, por miedo interior mío, quizás. El verla, en una cama, con el pelo blanco, ya muy anciana, me ha impactado, a la vez que me ha llenado de amor hacía ella.

La vida humana es una maravilla, y es increíble. Es finita si, pero aquí reace su gracia seguramente.

Por un momento, he sentido que dejaba de ser aquel niño que pasaba las navidades en su casa, y me he visto ya hecho un hombre, delante de ella, y ella una dulce anciana.

Gracias por tu escrito.

Un abrazo!