jeudi 12 avril 2007

Desde mi ventana




Desde siempre me han gustado las casas con grandes ventanales, como en Nueva York o Tokio, donde parece que atraviese toda la luz del sol, reflejada en extrañas formas de colores sobre la pared, y asaltan los vecinos curiosos esperando hacerte una visita en el momento menos esperado.

O en los ambientes rurales, aquellas de madera con las que sin mover un solo pie, te traen los sonidos de las flores cuando las despeina el viento.
Sin salir de casa sientes la tibieza del ambiente y viajas hasta donde te permite la imaginación.

Y ahora, desde mi nueva “ventana indiscreta” aprendo de vuestros pensamientos y testimonios secretos e íntimos. Unos frágiles, con delicados engranajes, otros fascinantes pero incomprensibles a primera vista, otros pragmáticos, directos, sin necesidad de diccionario.
Nos reflejamos en muchos de ellos. Y nos unimos a ese escondido grito de llamada, formando una protesta unánime visceral, al fin y al cabo inocua, indefensa y saludable como un simple estornudo.

1 commentaire:

Enrique a dit…

Con fruición, he leído cada uno de tus textos. Te agradezco las sonrisas generadas y el ensimismamiento que me acompañará durante la presente jornada, irritante como pocas.

Un abrazo caído del tiempo.

Posdata. Tu sitio es digno del recuerdo.