lundi 26 janvier 2009

Atchisss... ¡Jesús!

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Leyendo a Javier su entrada de hoy, no he podido evitar indagar del porqué de la costumbre de contestar con un ¡Jesús!, tras (como define él : "Un picor en las fosas nasales que provoca un pequeño vendaval de aire que aspiramos y expulsamos, acompañado de una cortina de saliva pulverizada, con cierta violencia") un estornudo.
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Según el tren de las palabras, nos tenemos que remontar al pontificado de Gregorio 1. En esta época hubo en Roma, concretamente en el año 591 una epidemia de peste en la que los afectados morían estornudando, de aquí procede el ¡Dios te bendiga!, que más tarde se simplificaría diciendo ¡Salud!, ¡Jesús! o expresiones semejantes.
Avicena, médico y filósofo persa (980-1037), al describir la sintomatología de una epidemia de viruela, decía que un estornudo continuado anuncia por lo general el principio de la enfermedad y, por lo tanto, cuando se oye estornudar a alguien se pide a Dios que aleje de él el peligro.
Para el erudito guipuzcoano Justo Gárate, la salutación tras el estornudo comenzó a utilizarse en África, en el siglo VI, con motivo de la aparición de una epidemia, y fueron los árabes los que propagaron por el mundo la costumbre de invocar a la divinidad.

¿Sabías que un estornudo puede alcanzar de promedio una velocidad de 160 km por hora?

Por cierto, ¡qué bien se queda uno tras el estornudo!

3 commentaires:

Anzili a dit…

Alguna cosa sabia, però no ho sabia tant concretament, merci!

Es curiosa la història, i també ho és la història de les paraules, deuen d'haver-ni tantes i tantes que no sabem d'on venen!

Una abraçada, ah, i Salut!

AdP a dit…

Cuando leí "¿Sabías que un estornudo puede alcanzar..." pensé que a continuación aparecería la velocidad máxima registrada. Pero no fue así, se trataba del promedio.

SweetCandy a dit…

jajaja me encanto el post, muy comica la definicion de estornudo :)!